Social cost of mental disorders: Disability and work days lost. Results from the Mexican survey of psychiatric epidemiology/El costo social de los trastornos mentales. Discapacidad y días productivos perdidos. Resultados de la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica

María del Carmen Lara Muñoz, Ma. Elena Medina-Mora, Guilherme Borges


Abstract


Introducción. Hasta las últimas dos décadas del siglo pasado se subestimaba el impacto de los trastornos mentales. Semejante percepción cambió debido a dos factores: por un lado, el estudio de la carga global de la enfermedad y, por otro, la definición de los trastornos mentales según la Asociación Psiquiátrica Americana. En estos dos factores el elemento común es la inclusión del concepto de discapacidad. La discapacidad se refiere al deterioro en el funcionamiento que se espera de un sujeto de cierta edad y sexo en un contexto social, y forma parte del costo social de la enfermedad. En el estudio de la Carga Global de la Enfermedad, la depresión se consideró como la enfermedad más discapacitante y ocupó el cuarto lugar en ese estudio. Otros cuatro trastornos psiquiátricos se incluyeron también entre las 10 enfermedades más discapacitantes. En 1985, en la versión revisada de la tercera edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, la Asociación Psiquiátrica Americana incluyó el deterioro en diferentes áreas de funcionamiento como criterio diagnóstico de los trastornos mentales. En 1992, la Organización Mundial de la Salud incluyó también el deterioro de la actividad entre las pautas diagnósticas de algunos trastornos mentales. Así, el objetivo principal de este trabajo es reportar la discapacidad producida por los trastornos afectivos y los trastornos de ansiedad identificados con mayor frecuencia en la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica a fin de compararla con la discapacidad producida por algunas enfermedades crónicas no psiquiátricas. Material y métodos. Los datos analizados en este trabajo se recabaron durante la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica. Los diagnósticos se basan en el DSM-IV. La entrevista se realizó con una versión computarizada de la Entrevista Internacional Compuesta de Diagnóstico (CAPI, versión 15 certificada del CIDI). También se evaluó la prevalencia en los últimos 12 meses de las siguientes enfermedades crónicas no psiquiátricas: diabetes, artritis, hipertensión, cefalea, dolor de espalda y cuello, y otras enfermedades dolorosas. Todas éstas se identifican globalmente como “enfermedades crónicas”. En este trabajo se presenta la discapacidad producida por la depresión, manía, agorafobia sin pánico, fobia social, ansiedad generalizada, trastorno de pánico y estrés postraumático, y se compara con la discapacidad producida por las enfermedades crónicas. La discapacidad se evaluó con la Escala de Discapacidad de Sheehan y el número de días productivos perdidos. Esta escala es un instrumento de autorreporte que evalúa la discapacidad en diferentes áreas. Las subescalas se promedian y se obtiene así una puntuación total que va de 0, sin deterioro en el funcionamiento, hasta 10, que indica un funcionamiento totalmente deteriorado. También se preguntó a cada entrevistado sobre el número de días en que fue totalmente incapaz de trabajar debido a un trastorno presente en los últimos 12 meses. Se hicieron 5826 entrevistas completas y los resultados se sometieron a un complejo proceso de ponderación. Los datos que se reportan se basan en los pesos de la parte 2, que utiliza un total de 2362 entrevistas. Resultados. De las cuatro áreas evaluadas, las de las relaciones con personas cercanas y la vida social fueron las más afectadas. Los trastornos que producen los niveles más elevados de discapacidad fueron la depresión (4.63 y 4.8), la fobia social (5.37 y 5.8) y el trastorno por estrés postraumático (5.61 y 5.35). La depresión tuvo el mayor impacto en el área laboral (4.88). En la puntuación total de la escala, los trastornos que produjeron mayor nivel de discapacidad fueron el estrés postraumático (5.35) y la depresión (4.72).La pregunta sobre cuántos días fueron totalmente incapaces de trabajar los entrevistados en el último año, reveló que la depresión y el trastorno de pánico fueron los trastornos por los que, en promedio, se perdieron mas días de actividad. Los días perdidos por enfermedades crónicas (6.89) fueron menos que los que se perdieron por depresión (25.51), agorafobia (18.56), ansiedad generalizada (9.5), trastorno de pánico (20) y trastorno por estrés postraumático (14.21). Discusión. Los resultados más sobresalientes son los siguientes. En primer lugar, el efecto de los trastornos del estado de ánimo y de ansiedad es mayor que el efecto de algunas enfermedades crónicas no psiquiátricas. En las cuatro áreas de funcionamiento evaluadas, los trastornos psiquiátricos obtuvieron en promedio puntuaciones más elevadas que las enfermedades crónicas. En segundo lugar, debe destacarse el efecto discapacitante de un trastorno aparentemente poco grave como la fobia social. Si se considera que existen tratamientos efectivos, sobre todo para pánico y depresión, puede decirse que es posible disminuir el costo social de los trastornos del estado de ánimo y los trastornos de ansiedad. Este es el primer artículo en América Latina en que se reporta el impacto de los trastorno mentales según la discapacidad y los días de actividad perdidos que generan.

Keywords


Costo social; discapacidad; días perdidos; depresión; trastornos mentales

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